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Hay una enorme diferencia entre hacer algo por placer u ocio y hacerlo para que te reporte un beneficio económico y vivir de ello.

Y creo que es una decisión que hay que meditarla lo suficiente. En este mundo encontrarás por el camino personas que vean tu segunda tarta y te digan. “Se te da fenomenal, tienes que dedicarte a ello” y tú, que has visto centenares de trabajos pienses “aún me falta mucho”.  Por el contrario llegará otro momento en el que quizás te sientas preparado para lanzarte a ello y te encuentres con quien diga “¿esto? Pero quien va a pagarte nada por eso…” o “uf… con lo complicado que es emprender hoy en día

Y como para todo en este mundo, todas las opiniones son válidas, porque son eso… OPINIONES.  Aquí lo que realmente importa es lo que tú creas, lo que tú opines y por lo que tú te decidas a luchar.

Ahora bien, EMPRENDER no es ni cosa fácil, ni mucho menos rápida y si te hablo con total sinceridad muchas veces es dolorosa. Requiere muchísimas horas de dedicación y mucho sacrificio. Pero sí hay algo que es totalmente cierto, NO ES IMPOSIBLE. Si no no existiría innovación, no existirían las pequeñas empresas, y tampoco estaría yo escribiendo esto.

Lo primero que debes encontrar es tu habilidad o tu fortaleza, nadie por más que así lo crea es muy bueno en todo… no existe.  Como dice el dicho “el que mucho abarca, poco aprieta” pues en cuanto habilidades se refiere es así. Partamos del punto que siempre me refiero a nuestro dulce mundo: La Repostería Creativa.  Hay quien se le da genial modelar, otros que hornean exquisitamente, otros que tienen un gusto por la decoración sin igual, otros que tienen un poder de trasmitir nato y otros que sencillamente saben elegir al personal adecuado que haga todo eso y los gestiona increíblemente.  Por lo que el primer trabajo que debes hacer es mirar hacia adentro, y evaluarte muy sinceramente a ti mismo.

Mi recomendación es que lo escribas. Escribe una lista de tus habilidades, apunta todo en lo que realmente eres bueno, dónde destacas, qué es lo que se te da bien, qué te sale con facilidad y naturalidad. Evidentemente todo es mejorable, pero ¿pedirle peras al olmo?, no ¿verdad?.

Luego piensa en tus debilidades, en lo que se te da muy mal. En lo que no te sientes a gusto haciendo, qué no te resulta cómodo o te parece que jamás lograrás hacer.

Después piensa en las oportunidades de mercado que creas que existen. ¿Qué es eso que se te da bien que nadie hace ahora mismo?, o qué tú haces mucho mejor y más rápido. ¿Dónde has visto un hueco en el mercado donde poder entrar tú?

Y por último piensa en las amenazas, en los factores externos que pueden hacer peligrar tu proyecto. Porque quizás tus donuts son los mejores que ha probado nadie en la vida, pero tardas 5 horas en hacer una tanda y existen montones de grandes marcas en el mercado, por lo que eres muy bueno, pero no hay una oportunidad de mercado real.

Todo esto que has apuntado, constituye un DAFO, y ¿Qué es un DAFO? Es un análisis, una metodología de estudio de la situación de un proyecto analizando sus características internas (Debilidades y Fortalezas) y su situación externa (Amenazas y Oportunidades)

¿Y para qué nos sirve? Nos sirve para ver de un modo sencillo la viabilidad de nuestro proyecto. Nos sirve para analizar si realmente estamos locos, o hay una oportunidad real donde EMPRENDER. Y hacerlo conscientes de que estamos emprendiendo un proyecto que, costará mucho trabajo, pero que hemos analizado en profundidad y por ello decidimos apostar por él.

Lamentablemente esto lo aprendí tres años después de EMPRENDER, lo aprendí mientras realizaba un MBA Executive (Executive Master en Administración y Dirección de Empresas) y como todo lo que aprendes sirve, no me sirvió para empezar pero si para corregir muchas cosas dentro de mi empresa.  Gracias al universo, al instinto y al esfuerzo el proyecto que emprendí hace ya más de 5 años funcionó a pesar de frases como “¿Quién va a pagarte 40€ por una tarta?” y hoy en día cobramos 400€ por alguna o a frases como “¿Pero si les enseñas a los demás a hacer tartas tu ya no venderás ninguna”, y a día hoy han pasado por la Escuela de Dulces Ilusiones miles y miles de alumnos y seguimos haciendo muchas tartas cada semana.

Pero estoy segura que si hubiera analizado estos cuatro puntos, me habría equivocado mucho menos y me habría ahorrado muchos disgustos.

Por lo que espero que os ayuden, tanto para decidir EMPRENDER o NO EMPRENDER. Son ambas decisiones válidas.  Hay muchas personas que dicen que siempre hay que intentarlo al menos, yo sinceramente no creo eso. Hay cosas que a veces no hay que intentarlas, porque analizándolas fríamente no son viables, por más amor que pongamos en ellas, por más sueños que tengamos con ellas. Puedo tener un hobby, pero vivir de él requiere de mucho más que eso.  Pero si realmente analizándolo crees que existe el proyecto, y tienes las herramientas necesarias, que NADIE nunca jamás te diga que no puedes hacerlo, porque como siempre respondo en esos casos, puedes decir “siéntate y mira como lo hago”.

Espero como siempre que mi experiencia te ayude. Y cualquier duda que te surja, me tienes del otro lado de este blog.