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¿Kithchenaid o Thermomix? – Sobre robots de cocina

¿Kithchenaid o Thermomix? – Sobre robots de cocina

Cuando no tenéis ningún tipo de robot de cocina, muchas me hacéis esta pregunta. ¿Cuál me compro? ¿una Kitchenaid o un Thermomix?

Vamos a partir de la base que estamos comparando la batidora de Kitchenaid con el robot de cocina Themomix, porque ambas en realidad son marcas comerciales de más productos de cocina o limpieza.

Primero voy a hacer un breve resumen de ambos:

Batidora Kitchenaid

Existen varios modelos en el mercado en los que varían la capacidad y la potencia. Además de la estética o la posibilidad de tenerla en infinidad de colores, pero no vamos a analizar eso sino sus funciones.

“Qué puedo hacer con una batidora Kitchenaid”

Con sus accesorios base puedes mezclar, batir o montar, y amasar todo tipo de masas.

Y sí, es una BATIDORA, con lo cual hasta ahí es su realidad. No cocina, no enfría, no hace más que batir en distintas velocidades y según el accesorio que coloquemos monta, mezcla o amasa.

¿Entonces por qué es tan famosa y deseada? Básicamente, por su estética. Y aunque suene “vacío” es la realidad. El 80 % de las personas que compran una Kitchenaid es por su estética. Aunque la realidad es que es una batidora de pie (no necesitas tus manos para sostenerla), con una gran resistencia, que podrás tener trabajando muchas horas, y las va a aguantar, y que además comparándola con el resto no hace ni la mitad de ruido.

Ojo que hablo de resistencia y no de potencia, porque compramos equivocadamente máquinas con mucha potencia, cuando en realidad lo que necesitamos es que resista. Que la máquina sea metálica y que el motor sea de bobina, ayudan infinitamente a eso.

¿Hay máquinas más baratas?, cientos. ¿Iguales a ella? creo que ninguna.  Sólo podría compararla con batidoras profesionales e industriales que son mucho más grandes y caras. A nivel “doméstico” creo que no hay una batidora igual.

Luego, tiene montones de accesorios aparte para hacer helado, pasta, picar carne, etc. 

Thermomix

Existen ya muchos modelos, incluso ya sale la nueva TM6. Pero no me voy a detener en ello. Sino en lo que te permite hacer la máquina.

“Qué puedo hacer con un robot de cocina Thermomix”

Thermomix es la combinación de doce aparatos en uno solo. Porque en una única máquina podemos pesar, mezclar, picar, moler, cocer al vapor, triturar, amasar, cocinar, batir, calentar, emulsionar y remover. Y con eso respondo a la pregunta, puedo hacer de todo. Ahora bien. en la parte de batir… bate, sí… pero se queda corta para repostería, sobre todo la creativa que hacemos nosotras.

¿Hay máquinas como ésta?, muchas. ¿Iguales a ella? creo que ninguna. Necesitaríamos, si no son 12, al menos 6 u 8 electrodomésticos para hacer lo que hace esta máquina. Y no sólo eso, sino son las horas de una persona en la cocina que ahorras.

Una vez explicado este pequeñísimo resumen de ambas, os contaré primero que he vendido durante años ambos electrodomésticos y tengo actualmente 3 de cada uno de ellos.

Y ahora intentaré orientaros para responder la primera pregunta con la que empecé el post.

 ¿Cuál de las dos te compras?

La respuesta es sencilla: ¿A qué te dedicas?, porque si hacer repostería es un pasatiempos que haces una vez a la semana, no necesitas una Kitchenaid por muy bonita que te parezca. Porque pesa más de 10 kg para mover de un lado a otro todo el rato y ocupa un buen trozo de cocina (por favor, por favor, por favor, que no me esté leyendo ningún marido). Si aún así te gusta mucho, te diría que te compres la Kitchenaid Basic, que es mas pequeña y liviana y hace exactamente la misma función. La única pega es que sólo la hay blanca… ¡pero es preciosa y va con todo!

Ahora bien si no te dedicas a la repostería y quieres simplificar tu vida y quieres hacer muchísima más variedad de comidas de las que haces hoy en día, no eres una súper mega crack que te fascina lo de la comida de diseño y quieres comer mucho más sano: Cómprate una Thermomix. Y soluciona el que no monte perfectamente con un batidor de varillas de mano que vale 30 €.

Si queréis una Thermomix os dejo por aquí el contacto de una gran amiga, Marga Muñoz, que no solo es comercial de Thermomix, sino que junto con su mami hicieron las recetas desde el modelo 3.300 a la 31! Imaginad lo que sabe de Thermomix. Podéis seguirla en @margacocinaconalma

Espero haberos ayudado, y como siempre, debajo podéis dejar vuestras dudas y demás.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Ganaché de chocolate – Que dure 2 semanas

Ganaché de chocolate – Que dure 2 semanas

Ganache de chocolate negro 

Ingredientes: 

400 gr nata para montar (al menos 35% materia grasa) 

400 gr de chocolate negro  

Preparación: 

En una cacerola calentamos la nata hasta que comience a hervir, lo dejamos un momento hirviendo, la retiramos del fuego y añadimos todo el chocolate. Lo dejamos enfriar a temperatura ambiente y luego lo ponemos en la nevera hasta el día siguiente. Luego se puede montar de la misma manera que la nata o utilizarlo directamente. Este relleno no necesita nevera y es ideal para el verano. 

Ganache de chocolate con leche

Ingredientes: 

300 gr Nata para montar (al menos 35% materia grasa) 

600 gr de chocolate con leche 

Preparación: 

La elaboración igual que el ganache de chocolate negro. 

Ganache de chocolate blanco 

Ingredientes: 

200 gr Nata para montar (al menos 35% materia grasa) 

600 gr de chocolate blanco 

Preparación: 

La elaboración igual que el ganache de chocolate negro.

 

Duración:

A temperatura ambiente: 3 días

En frío: 14 días

Congelado: 3 meses

Para su correcta conservación debes tener en cuenta algunos factores:

Por una parte debes mantener los rellenos limpios y sin contaminar. Es decir que si tengo almíbar, o ganache no puedo conservarlo lleno de migas de bizcocho porque entonces si que se estropeará antes del plazo indicado. 

También debes pensar que es una temperatura ambiente media, es decir que no puede ser pleno verano y al lado de la ventana al sol, siempre tiene que estar lo más fresco en la medida de lo posible. Hay lugares en los que la temperatura ambiente en invierno es más frio que la nevera. 

Luego ten en cuenta siempre las caducidades de lo que estés utilizando. Si por ejemplo utilizo una nata que esta pronta a caducar, no puedo pensar que lo que elabore con esa nata va a durar más tiempo que su propia caducidad. 

En el caso del ganache es muy importante dejar hervir la nata, sino no durará el tiempo indicado. 

No dudes en dejar tus consultas al respecto en los comentarios. Esperamos como siempre que nuestro trabajo y nuestra experiencia sea de gran utilidad para vosotros.

APPCC – Implantación obligatoria en empresas alimentarias

APPCC – Implantación obligatoria en empresas alimentarias

Intentaré resumir en muy pocos puntos un tema tan complejo como la seguridad alimentaria de la que somos responsables todas las empresas que, dentro de la Comunidad Europea que producimos, transportamos, almacenamos o vendemos alimentos.

Se entiende por “empresa alimentaria” toda aquella empresa, pública o privada, con o sin ánimo de lucro que lleve a cabo cualquier actividad relacionada con cualquiera de las etapas de la producción, la transformación y la distribución de alimentos.

Quiere decir que aunque “regales” lo que haces, si estás dentro de la Comunidad Europea debes cumplir la misma normativa. Y en el punto que sea en el que puedas entrar en contacto con un alimento estás obligado a garantizar esa seguridad alimentaria.

La normativa exige que se desarrollen procedimientos con un enfoque preventivo, identificando y controlando los riesgos antes de que estos pongan en juego la seguridad de los alimentos, evitando así la aparición de enfermedades en el consumidor, controlando los peligros microbiológicos, físicos y químicos, incluidos los alérgenos.

 

¿Cuáles son entonces los elementos de un sistema de seguridad alimentaria?

PRÁCTICAS CORRECTAS DE HIGIENE (PCH) constituyen las condiciones y las medidas necesarias para asegurar la inocuidad y aptitud de los alimentos en todas las fases de la cadena alimentaria. Incluyen:

Las Buenas Prácticas de Fabricación (BPF): Procedimientos de elaboración, gestión de la temperatura.

Las Buenas Prácticas de Higiene (BPH): Diseño de instalaciones, control del agua, higiene del personal, de las superficies o utensilios.

Y se organizan en:

  • Formación de trabajadores.
  • Condiciones y mantenimiento de instalaciones y equipos.
  • Limpieza y desinfección.
  • Lucha contra plagas.
  • Agua de abastecimiento.
  • Proveedores.
  • Residuos.
  • Buenas prácticas de manipulación y elaboración.

PROCEDIMIENTOS DE TRAZABILIDAD

Las empresas alimentarias deben definir procedimientos que permitan garantizar:

  • La trazabilidad tanto de sus materias primas como de los productos que comercializan
  • La comunicación ágil y eficaz que facilite la recuperación de sus productos alimentarios en los casos necesarios como una alerta alimentaria.

En síntesis, poder definir con exactitud cualquier ingrediente que forme parte de nuestro producto final y conocer su procedencia. Pero ya os escribiré más detalladamente sobre trazabilidad en otra entrada.

Con frecuencia, estos aspectos se incluyen dentro del plan APPCC.

 Sistemas APPCC

Identifican y evalúan los peligros (físicos, químicos y biológicos) que pueden aparecer en los alimentos, estableciendo medidas preventivas y correctivas para su control. Se basan en la aplicación de los siguientes 7 principios:

  1. Análisis de peligros: Detectar todos los peligros que deban evitarse, eliminarse o reducirse a niveles aceptables e identificar las medidas para su control.
  2. Identificar Puntos de Control Críticos (PCC): Determinar los PCC en las fases en las que el control sea esencial para evitar o eliminar todos los peligros o reducirlos a niveles aceptables.
  3. Límites críticos: Definir, para cada PCC, los límites que diferencien entre lo que es aceptable y lo que no para su adecuado control.
  4. Medidas de vigilancia: Diseñar y aplicar procedimientos de vigilancia efectivos en los PCC.
  5. Medidas correctivas: Establecer medidas correctivas (sobre el producto y el proceso afectado) cuando la vigilancia indique que un PCC no está controlado.
  6. Verificación: Crear procedimientos para comprobar que las medidas de los principios 1 a 5 funcionan eficazmente.
  7. Documentación y registros: Elaborar documentos y para demostrar la aplicación efectiva de las medidas de los principios 1 a 6.

En resumen, el sistema APPCC consiste en la elaboración y puesta en práctica de procedimientos, para controlar los peligros presentes en los alimentos. Tienen carácter esencialmente preventivo e incluyen las medidas correctoras a aplicar en caso necesario.

Para facilitar a los profesionales de la alimentación la implantación de estos sistemas, la Dirección General de Salud Pública de la Comunidad de Madrid ha preparado unas directrices para el diseño, implantación y mantenimiento de un sistema APPCC y Prácticas Correctas de Higiene en las empresas alimentarias, y en especial ha desarrollado unas directrices específicas para el sector de PASTELERÍA (puedes descargarlas aquí).

A pesar de tener esas directrices, es cada empresa la responsable de su desarrollo adaptado a sus propias particularidades y exigencias. En esas directrices podrás encontrar muchos ejemplos que te ayudarán a entender los aspectos más importantes.

Lo que quiero que entiendas es que la única responsable de la seguridad alimentaria del producto que comercializas o regalas eres tú y tu empresa. Que esta documentación es obligatoria y que puedes realizarla tu misma con las directrices disponibles, con la normativa vigente, puedes contratar una empresa externa que lo realice (si haces esto asegúrate que realmente están involucrados en tus procesos y no harán más que un copia y pega) o también puedes aprender a elaborar conmigo este documento en mi nuevo máster “Abre tu Obrador”.

Llevo casi ocho años elaborando mi repostería creativa bajo todos esos principios y controlando a cada paso esa seguridad alimentaria, porque hacemos arte, sí, pero nuestro arte se come. Y con la comida no se juega. Porque es jugar con la salud.

Durante todos estos años de experiencia y las muchísimas inspecciones y auditorías pude aprender de la experiencia, que si bien existe una legislación vigente que cumplir, el adaptarse a ellas y producir de manera responsable no es una tarea imposible sino todo un aprendizaje y una puesta en práctica. Al final, a mi entender hay un único modo de hacer las cosas, y es hacerlas bien.

 

Natalia

 

Fotografía: Juany Galo www.juanygalo.com

Alfajorcitos de maicena – Receta argentina

Alfajorcitos de maicena – Receta argentina

Ingredientes:

150  gr. de mantequilla

150 gr. de azúcar

2  yemas

1 huevo

200 gr. de maicena

250 gr. de harina de trigo

1 cucharadita de polvo de hornear

Ralladura de cáscara de un limón

Relleno:

½ Kg de dulce de leche pastelero

100 gr. de coco rallado

Preparación:

Precalentar el horno a 180ºC.

Tamizar la harina con la maicena y el polvo de hornear, hacer una corona sobre la mesa, batir la mantequilla con el azúcar hasta que este cremosa, agregar las yemas una a una, el huevo y la cáscara de limón rallada, mezclar bien e ir tomando de a poco la corona de harina hasta formar una masa suave.

Extender sobre la mesa enharinada hasta dejarla de medio centímetro de espesor, cortar discos del tamaño deseado, colocarlos en placas ligeramente engrasadas y llevar a horno alrededor de 10/12 minutos o hasta que el borde de los discos comience a dorarse.

Dejar enfriar los discos y unir de dos en dos con abundante dulce de leche,  emparejar los bordes y pasarlos por coco rallado.

Mi historia de 10 años de emprendimiento…

Mi historia de 10 años de emprendimiento…

Antes de que empieces a leer, esta es la historia de 10 años de mi vida y en ella aunque no hay ningún nombre hay implicadas muchas personas. Espero que entiendas que es un pequeño resumen de MI vivencia, no de la de los demás.

Espero que mi experiencia te sirva de ayuda o referencia y GRACIAS infinitas por leerme. Así que sin más dilación os cuento una década de emprendimiento:

Como muchos sabéis yo estudié arquitectura, y desde que llegué a España trabajé en diferentes empresas de ingeniería haciendo proyectos de ferrocarril y carretera. Se me daba muy bien, y es una puerta que siempre siguió abierta para volver cuando yo quiera. Pero de creatividad tenía más bien poco.

 

Allá por febrero del año 2009 viajé a Argentina para ver a mi familia y ayudando a mi madre a hacer una tarta se me ocurrió la idea de empezar con la repostería. Yo tenía poca idea en ese entonces, había hecho solo dos tartas en mi vida aunque algunas figuras. A mi madre siempre se le dio de maravilla la repostería y a mí me dejaba ayudar en los modelados. Fue entonces, mientras la ayudaba que descubrí un mundo nuevo y maravilloso, me encantó desde el primer momento y me di cuenta de que por España no estaba muy desarrollado. Así que di vuelta una de las dos maletas con las que viajaba, me fui a un mayorista de repostería y llené la maleta hasta arriba de cosas para empezar esta dulce aventura.

Como todas las que habéis empezado, comencé haciendo las tartas de los hijos de todas mis amigas. También atiborré a mis compañeros de trabajo a base de dulces. Prueba y error… una y otra vez. La base me la había pasado mi madre, las mejores recetas, su técnica. Ahora tocaba hacerla mía encontrar mi estilo, lo que más disfrutaba.

Durante el año 2009 y 2010 me dediqué paralelamente a la ingeniería en la oficina y a las tartas en casa. Cualquier evento que tenía alrededor aprovechaba para hacer galletas, tartas o cupcakes y practicar sin parar.

Fui conociendo a mucha gente maravillosa, gente que se sumó al proyecto pidiendo que le enseñara a hacerlo, y luego que le vendiera material para que pudieran hacerlo en sus casas. Así fue como, poco a poco, nació la idea de abrir la tienda.

 

Mientras tanto en enero del 2011 nacía mi segundo hijo. Llegó un ERE a la empresa y 45 nos fuimos a la calle. En ese momento me vi recién parida, sin trabajo y con una pequeña indemnización y pensé: ahora o nunca. Cobré el paro dos días y al tercero ya lo había capitalizado para emprender. Y tuve la gran oportunidad de comenzar un negocio sin una sola deuda, con el capital en el banco.

En ese momento quien me empujó a hacerlo fue una mamá del cole, y así es como nació la tienda física en Valdemoro de la marca que llevaba casi dos años construyendo en redes sociales. Buscamos un local muy cerca de nuestras casas, con la menor obra posible que realizar y un mes de junio lo alquilamos. El 16 de agosto del 2011 abríamos las puertas de nuestra tienda. Una tienda que jamás imaginé que estuviera llena de alumnos y clientes desde el primer momento. Tanto fue que a los cuatro meses cogimos el local de al lado para ampliar el aula.

Pero algo falló. En un emprendimiento no todo es color de rosas, y como dice mi suegra: Las medias para los pies. No funcionó ir a medias, así que en diciembre ajustamos las cuentas, cada una por su lado y yo seguí con mi sueño.

Fue duro porque era un proyecto físico que empezó siendo de dos personas y de repente me vi sola ante todo, cubriendo el horario íntegro, afrontando toda la responsabilidad… pero estoy totalmente convencida de que todo pasa por algo.

 

Un par de meses después celebramos la apertura del aula nueva. Y seguimos creciendo. Siempre con el apoyo de mi incansable marido que en todos estos años jamás tuvo un solo reclamo para los miles de millones de minutos que le quito a él para dárselos a este proyecto. Y asumió como el mejor de los compañeros de viaje que para que yo triunfe, para que yo brille, él muchas veces tendría que aparcar a un lado su crecimiento profesional y participar incluso más que yo en casa.

 

En marzo de 2012 ya pude tener ayuda en la tienda. Y pasé de ser únicamente autónoma o emprendedora a ser también jefa y hoy… muchos años después sigo diciendo que es lo que me parece más difícil de todo y lo que peor llevo. A pesar de la ayuda en esa época seguía desbordada de trabajo y hubo noches enteras sin dormir. Hasta el punto de que el día de la madre de ese año me dormí conduciendo y tuve un accidente con otro coche en el túnel de la M50. Creo que en cierta forma ese día cambió mi vida y desde entonces tengo la suerte de contar con una psicóloga que me ayuda a gestionar cada una de las etapas donde me voy encontrando en este camino en el que no hay un solo día que no crezca y aprenda.

 

Poco a poco algo que nació tan pequeñito, con un proyecto de autoempleo creció a un ritmo de vértigo. Me encontré con gente que me decía “yo quiero abrir una tienda igual a esta”  o “¿esta franquicia es española?” y así es como apareció la palabra franquicia en mi vida. La gente me decía: tienes que franquiciar esto. Y empezamos a averiguar al respecto, y todo lo que implicaba.

Con el proyecto en la mano de una pequeña consultoría por la que apostamos creyendo que sería mejor algo cercano estuve casi un año, sin decidirme a lanzarlo o no. Y al final en noviembre de 2012 lo anunciamos pese a todas las recomendaciones de mi gestora de que ni se me ocurriera.

El crecer con esa modalidad implicó que dejara de ser autónoma y constituyera una sociedad limitada a inicios del 2013, un trabajo brutal de papeles y documentos y un desembolso económico inimaginable. Lo que por fuera quizás se pudiera ver como un imperio, abriendo tienda tras tienda, internamente implicaba una inversión tras otra y muchos miles de euros en sistemas de gestión, empleados, transporte, infraestructura, etc… y una consultoría que además de cobrar por el proyecto inicial se llevaba el 50% de todo.

 

En febrero de 2014 y después de más de un año de buscar un local que nos gustara, abrimos nuestra segunda tienda en Madrid Capital. La única que hemos tenido además de la de Valdemoro que sea propia. Y después de quedarme embarazada en 2015 de mi tercer hijo decidí cerrarla. Muchas veces me preguntaron si me dolía y sí, económicamente fue duro. Se había ido mucha inversión al abrirla, fueron 200 m2 que reformar amueblar, equipar, etc…  Pero mentalmente fue un alivio muy grande, que para mí merecía la pena.

Durante más de un año dejaba a los mayores en el colegio, corriendo cogía mi coche y atravesaba Madrid en hora punta para llegar a dar clases a tiempo, y luego a mediodía corriendo para volver a la otra tienda. Era materialmente imposible estar en las dos, y pese a que todo el personal que me acompañó siempre fue maravilloso, yo sentía que no estaba en ninguna de las dos.

Llegamos a tener 10 tiendas, y hasta hoy lo pienso y me recorre un escalofrío por el cuerpo. Era la sensación constante de vivir para trabajar y que jamás era suficiente. Era una demanda constante de dedicación, una lucha de defender porque había que hacer las cosas de una manera y no de otra y un dolor enorme cuando algo que construías con tanto amor y cariño lo veías pisoteado por quienes sabían de todo más que tú. Realmente lo recuerdo como la peor época de estos años de emprendimiento. 

Y no porque no me gustara el proyecto que construí, sino que lamentablemente no supe hacerlo bien, no supe ser mucho más firme cuando debía serlo en muchísimos aspectos. Y al final es imposible contentar a todo el mundo, y en el mejor de los casos si lo logras quien seguro no está contento eres tú mismo, que ya ni te reconoces en el espejo.

Había dejado ya de crear dulces y de dar amor para convertirme en una mera administradora de algo que no me hacía ni de lejos feliz, cada día se me hacía más cuesta arriba. 

 

En octubre de 2015 nació mi tercer hijo, y toda la felicidad que puede traer un niño consigo (y la trajo) se vio nublada por la situación que tenía alrededor. Por una parte, el ‘boom’ que fue la repostería creativa dejó de serlo, abrían dos tiendas por cada sitio, tres o cuatro tiendas que hacían lo mismo y junto con la crisis las facturaciones no eran lo que se esperaba que fueran. Y muchas tiendas comenzaron a cerrar, mías y del resto de España. Algunas con dolor y lo mejor que se pudieron, otras con amenazas de demandas judiciales y querellas criminales. Sí, recién parida llegué a recibir cartas donde pedían que yo fuera a la cárcel.

 

Psicológicamente era un trapo, durante mi baja me limitaba a dar de comer a mis tres hijos y sobrevivir. El resto de las horas del día las pasaba en el sofá viendo televisión. Empastillada hasta arriba de antidepresivos y comiéndome todo lo que encontraba por el camino. En ese momento mi marido pensó que me perdía, que no saldría de esa. Físicamente me puse muy malita, empalmando enfermedad con enfermedad hasta pillar una bacteria intestinal que me llevó a tres ingresos hospitalarios y que ningún médico sabía cómo curar.

 Y no fueron pocos los días en los que quise dejarlo todo, y cuando digo todo es absolutamente todo. No tenía más fuerzas para nada, y cada vez que llegaba una carta era otro poco más que me hundía emocionalmente, ¿cómo podía algo que habías construido con tanto amor y dedicación hacerte tan infeliz?

 

 A medida que las tiendas iban cerrando, a mí me sobraba infraestructura, me sobraba personal, me sobraban colaboradores. Y a todo ese gasto había que sumarle los cientos de euros que se llevaba al mes el despacho de abogados. Dicho sea de paso, que hasta la tercera no di con gente buena, honesta y que trabaja de verdad y sin descanso para solucionar las cosas con la menor confrontación posible. Si es que el mundo está lleno de gente maravillosa, solo que para encontrarla y saber apreciarla primero debes cruzarte con unos cuantos que te enseñen que es lo que NO quieres en tu vida. Pero el aprendizaje más grande que tengo de esa experiencia es que franquiciar algo creativo es prácticamente imposible, básicamente porque deja de serlo.

 

Durante un tiempo pensé: cierra. Déjalo todo. Deja de sufrir por un sueño y un proyecto. Ya vendrán otros, o no. Siempre dije que si cierro mi tienda física algún día no volveré a tener otra cosa física. También me dolía ver a mis hijos echarme de menos por la cantidad infinita de horas que le dedicaba a algo que me estaba haciendo sufrir.  Pero me senté fríamente a pensarlo, como si analizara la situación de otra persona. Y lápiz en mano empecé a apuntar y hacer cálculos. Cómo es posible que no funcione una tienda de un producto concreto y específico que abarca un porcentaje de mercado mínimo esta facturando seis cifras anuales y que nadie que entra por la puerta se marcha sin compra. ¿Y que tenga clientes y alumnos afianzados hace tantos años? Y la respuesta fue muy sencilla: SIGUE ADELANTE. Simplemente hay que replantear la estructura interna. 

Ajustar el gasto y la infraestructura al ingreso actual anual fue muy duro, sobre todo despedir personal. Nunca me había visto en esa situación. Pero era todo o nada. Siempre digo que desde el lado de un empleado jamás se ve que para una empresa el gasto es el doble, si tu ganas 500, la empresa gasta casi 1000. Y así es como debe de ser, pero había más personal que el trabajo actual que teníamos. Y no quedó mas forma posible de seguir que ajustar el gasto al ingreso.  Renové imagen de la marca, porque necesitaba que por fuera también cambiara todo lo que había cambiado por dentro y “volví a la carga”.

 

Y en ese ajuste, en febrero de 2017 volví casi a los inicios de 2012 con muy poquito personal, sin franquicias básicamente, tranquila, y disfrutando nuevamente de lo que realmente me gustaba hacer. Diseñar tartas y enseñar a hacerlas. Volviendo a trabajar desde el amor por lo que hago, desde mi sueño y con muchísima energía.

Desde entonces, hace dos años, sigo cada día estudiando, aprendiendo e implementando todo lo que aprendo. Porque creo que llevar un negocio es básicamente eso, no dejar de aprender y renovarse. Equivocarse y volver a intentarlo. Pero amando lo que estás haciendo, porque de lo contrario sólo te hará infeliz. 

 

Ahora soy muy feliz con lo que hago y cómo lo hago, he tenido que recorrer un camino a veces muy duro, y he descubierto que me invade por dentro una hermosa y enorme emoción cuando siento que os puedo ayudar a recorrer ese camino más fácilmente, y acortarlo en la medida de lo posible.  Emprender no sólo es crear algo que funcione y que se venda, es aprender a controlar toda esa ráfaga de emociones que nos acompañan a lo largo de nuestro emprendimiento y que muchas veces nos juegan en contra. Quien ha aprendido conmigo durante estos años sabe de sobra que yo soy muy práctica, me gustan las cosas que funcionan y voy al grano. ¡Me encantaría enseñarte a ti cómo hacerlo!