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Fotography by Juan Carlos Medina
Es tan simple y tan versátil que no os vais a creer que nuestras tartas están hechas con esta receta.
Es riquísimo de comer sólo e ideal para rellenar y forrar con fondant. Yo lo he utilizado para hacer la tarta arcoíris, para hacerla en degradé de colores, e incluso (aunque no digo que sea fácil) la he utilizado para esculpir.
Ingredientes:
·         1 huevo
·         ¾ taza de azúcar
·         ½ taza de aceite
·        ½ taza de leche ·         7,5 gr de levadura
·         1 ½ taza de harina
 
Preparación:
 
Cogemos un bol, ponemos el huevo y lo batimos un poco, agregamos el azúcar y batimos hasta que aclare la mezcla, luego agregamos el aceite y la leche y, por último, poco a poco el harina mezclado con la levadura… y voila!!!! Tenemos nuestra receta básica de bizcocho preparada (en un momento os cuento cómo se transforma esta mezcla en un bonito bizcocho para decorar).
Sólo falta darle sabor…, y esto puede ser mediante aromas, esencias o cacao. Este punto va a depender mucho de la marca o concentración de lo que utilicéis. Si agregamos cacao tiene que ser cacao amargo (no sirven preparados como el ColaCao). En el caso del cacao, con una cucharada colmatada es suficiente. Si le queremos dar sabor a limón o naranja… con la ralladura de la cáscara (sin la parte blanca) sería suficiente. O podemos utilizar cualquier saborizante.
Preparamos un molde (esta receta es más o menos para un molde de 15 cm de diámetro) lo engrasamos (yo utilizo spray de aceite vegetal). Una vez hecho esto volcamos la mezcla anterior en el molde y lo llevamos al horno. Lo tendremos horneando durante al menos 45 minutos SIN ABRIR LA PUERTA DEL HORNO! Pasado ese tiempo ya podemos abrir, y pinchando con un palillo en el centro comprobar si está hecho. Lo sabremos si el palillo sale limpio.
Retiramos el bizcocho del horno y esperamos unos 5 minutos para desmoldar y dejar que se enfríe. No debemos dejarlo más de ese tiempo ya que de lo contrario el bizcocho sigue cocinándose dentro del molde, se nos secará demasiado y encogerá.
Lo desmoldamos preferentemente en una rejilla y dejamos que se enfríe completamente.
 
Consejos:
  • Lo ideal es que tengáis siempre un medidor de tazas, si intentáis hacerlo a ojo con una taza vuestra no será exacto.
  • El huevo… a temperatura ambiente.
  • Leche entera o semidesnatada, la que estéis acostumbrados/as a beber. Aunque cuanto menos grasa sea la leche, menos húmedo será el bizcocho.
  • Levadura, es muy importante que aprendáis a conservarla, si abrís un sobre de levadura y no consumís pronto lo que os sobra, es mejor que lo desechéis y cojáis uno nuevo ya que una levadura abierta pierde su “fuerza” y hará que el bizcocho no suba, por lo que acabareis tirando todo.
  •  Harina normal!, la de trigo que no dice nada más (ni de fuerza, ni de repostería… ni nada de nada). No paguéis el doble por una harina que no es mejor ni hará un mejor bizcocho. Utilizando las medidas adecuadas y una buena levadura cualquier harina de trigo vale.
  • El horno hay que encenderlo antes que nada, porque tiene que estar a 180º (grado más grado menos), pero jamás debemos meter en el horno un bizcocho cuando no esté a la temperatura de horneado. Solo utilizaremos la opción de calor de abajo, como los hornos de toda la vida a gas que solo tenían calor de abajo, de lo contrario el bizcocho no subirá adecuadamente y se quemará por arriba antes de cocinarse por dentro. La rejilla donde apoyaremos nuestro molde para que se cocine tendrá que estar siempre de la mitad hacia arriba del horno. Si el horno es con aire/ventilación, utilizaremos calor arriba y abajo con ventilación y los pondremos a 150ºC.

 Y nuestra novedad…

Nos indicas el tamaño o las raciones que necesitas, el sabor que quieres tu bizcocho y nosotras lo hornearemos por ti, para que tú sólo tengas que dedicarte a decorar.