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Para muchas personas las figuras modeladas en 3D, sobre todo de personajes es tarea imposible. Ya de por si modelar es difícil y requiere mucha práctica. Si a eso le sumamos que lo que modelemos se tiene que parecer a un personaje ya es toda una aventura. Por lo que muchas veces la solución es hacerlo en 2 dimensiones. De esta manera podemos copiar más fácilmente un personaje.

Mi consejo es que te tomes el tiempo de teñir bien los colores, muchas veces me encuentro con trabajos muy bien ejecutados pero no lleva los colores correctos y el personaje no parece quien tendría que parecer.

Una vez tengas la imagen en papel del tamaño que querrás que tenga en la tarta (preferiblemente tener dos copias) y tengas todos los colores logrados tendrás medio trabajo hecho.

Con una de las copias de la imagen que queremos copiar debajo del trozo de papel de horno. Comenzamos estirando el color de la parte del modelado que tiene menos volumen, o que está por detrás. En este caso para que se entienda haremos primero el torso, porque la cara estará por delante. Colocamos la otra copia por encima y con la herramienta de modelado marcamos el contorno por el cual cortaremos luego.

Una vez tenemos marcados esos contornos con una bisturí  cortamos con cortes limpios y precisos por las marcas para obtener la pieza deseada. Esto lo repetiremos si existen diferentes piezas que cortar y dando distinto grosor en función si tienen más o menos volumen.

 

 

Con la misma herramienta que marcamos donde irían los cortes, pero el lado contrario. Marcaremos, empujaremos, o hundiremos los distintos sitios para dar ese aspecto de volumen. En este caso hundiremos las axilas y marcaremos bajo el pecho para simular los músculos.

Del mismo modo que cortamos todo el torso haremos con el cuello, en este caso tendrá casi el mismo grosor el fondant, pero intentaremos afinarlo hacia arriba, para colocar la cabeza y que no exista un escalón luego.

Modelamos una pera con el fondant del color piel, el mismo que utilizamos para el cuello. Comprobamos con el dibujo que tiene la medida y forma adecuada y la colocamos en su sitio.

Con un bolillo hundimos la cuenca ocular y rellenamos de blanco. Repetimos el proceso con la pupila y el iris. Colocamos la nariz, las orejas y con la misma herramienta que utilizamos anteriormente marcamos la boca. Para que todas esas partes tengan el tamaño y la posición adecuada siempre tendremos al lado el diseño original para copiar.

Por último colocamos los detalles, el escudo, el cuello, y el antifaz. Y para dar mayor realismo, acentuar detalles y realzar zonas con colorantes en polvo y pinceles secos sombrearemos el modelado.

Con esta técnica podemos modelar casi cualquier personaje, con poca experiencia y sin que sea frustrante. Lo básico es pensar antes de comenzar que está por delante y que por detrás y acertar los colores. ¿Te animas a practicarlo?